Mueve un Pie (1989) es la segunda producción discográfica del cantautor y multiinstrumentista venezolano Sergio Pérez, lanzada bajo el sello Sonográfica. Tras el éxito masivo de su debut homónimo en 1987, este álbum consolidó su estilo característico: una contagiosa fusión de pop de los años 80, synth-pop, funk y ritmos tropicales/latinos, respaldada por la arreglos y producción musical de Willie Croes.
¡Directo a la pista de baile! Hoy rescatamos y digitalizamos Bailemos Todos, un compilatorio esencial editado por el sello Sonografica en 1988. Este LP captura de manera impecable el sonido que retumbaba en las minitecas, minitecas de fiesta y estaciones de radio venezolanas a finales de la década de los ochenta. Un híbrido explosivo que combinaba el merengue dominicano en su época dorada, la salsa brava, la música tropical bailable local y los primeros hits urbanos/caribeños que marcaban pauta en la región. El disco incluye joyas infaltables como los éxitos de Wilfrido Vargas (“A Mover la Colita” y “Culu-Cucu”), el sonido inconfundible de Oscar D’ León (“Ariel”), el sabor de Porfi Jiménez, y la fuerza imponente de nuestras dos grandes orquestas: Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos. Tampoco podemos olvidar clásicos infaltables de la época como “La Chica de los Ojos Café” de Renato o el contagioso ritmo caribeño de Mighty Dow.
En la edad de oro de la industria discográfica venezolana, los laboratorios de Sonográfica fueron el epicentro de propuestas que desafiaron los géneros musicales establecidos. En 1987, Evio Di Marzo junto a su Adrenalina Caribe entregaron un álbum homónimo que hoy en día es una pieza de culto y un testimonio de identidad. Este vinilo expandió las fronteras de lo que se conocía como “música caribeña”. No era solo salsa, no era solo pop, ni únicamente folklore; era una amalgama vanguardista y urbana comandada por la mente brillante de Evio Di Marzo y los impecables arreglos de Lorenzo Barrientos.
Hay discos que capturan la esencia de una época y la transforman en un legado imperecedero. En 1985, el panorama musical venezolano recibió una obra maestra de la sofisticación tropical: el álbum homónimo de Carángano, comandado por el multiinstrumentista, arreglista y productor José Luis García. Lanzado por el recordado sello Record Hit, este LP representa un punto de inflexión en el sonido bailable del país, equilibrando la fuerza de la percusión caribeña con una vanguardia tecnológica impecable. Para mediados de los 80, la salsa y la música tropical experimentaban cambios notables en su producción. José Luis García, un visionario de los arreglos, integró de forma magistral la calidez del piano acústico con texturas modernas procedentes del emblemático sintetizador Yamaha DX7 y el Kurzweil 250.Grabado en los prestigiosos estudios Sono Dosmil en Caracas, bajo la ingeniería del técnico Ricardo Landaeta y la producción ejecutiva de Ender Añez, el álbum presume de una mezcla nítida donde cada sección brilla con luz propia. La sección de vientos (con los trombones de Rafael Pacheco y Omar García, junto a la flauta de Ramón García) cabalga con una precisión milimétrica sobre una base rítmica demoledora comandada por la conga, el bongó y el batá de Juan Carlos Viloria.
Hoy en Salvavinilos rescatamos el álbum homónimo del exitoso dúo Silva y Guerra (Mauricio Silva y Manuel Guerra) editado en 1990. Un trabajo impecable que marcó una época dorada en las pistas de baile y las radios juveniles con un sonido fresco, combinando la fuerza de los metales con letras cargadas de romanticismo. El álbum abre con el exitazo “Debe ser el amor”, y nos regala otras joyas imperdibles como “Si te perdiera” y “Por que te tengo que olvidar”. Un proyecto donde Mauricio Silva asumió la voz líder, el piano y el trombón, mientras que Manuel Guerra aportó todo el sabor en el bongo y los coros, respaldados por una orquesta de primer nivel con sesiones grabadas entre Caracas y Puerto Rico.
Hay discos que marcan una época y definen el sonido de una región, y sin duda alguna, “Momento Ocasional” (1991) de José Luis García y Carangano es uno de ellos. Desde el panorama musical del estado Zulia para el mundo, este álbum editado por EMI Rodven consolidó la maestría de una de las agrupaciones más sofisticadas del panorama tropical venezolano. Con un balance perfecto entre la salsa romántica, los arreglos de vientos impecables y una sensibilidad pop única, este trabajo es una cátedra de producción musical de principios de los 90.
¡A mover los pies con un clásico noventero! Hoy desempolvamos el tercer álbum de estudio del multiinstrumentista y cantautor venezolano Sergio Pérez: el rítmico y optimista Hay que vivir (1992). Tras reventar las carteleras a finales de los 80, Sergio regresó a principios de los 90 con una producción impecable y un sonido mucho más maduro, pero sin perder un miligramo de esa energía caribeña que lo caracterizaba. Bajo la dirección musical y los arreglos de Ezequiel Serrano y Luis Oliver, este disco es una cátedra de cómo fusionar el pop con el sabor tropical, los metales potentes y el infaltable violín eléctrico. Grabado en Caracas en los recordados estudios Telearte y mezclado/masterizado en Nueva York, Hay que vivir nos dejó joyas bailables y románticas que marcaron una época en la radio nacional.
A principios de los años 90, las pistas de baile venezolanas e internacionales se movían a un ritmo muy particular. La fusión del pop con los arreglos tropicales y caribeños estaba en su punto más alto. En ese contexto, en 1992, llegó a las discotiendas una producción fresca y enérgica que atrapó las radios: el álbum “Completamente Tuya” de la intérprete Dayana, bajo el sello Velvet-Rodven. Dayana Pereira, viene de una familia con una herencia musical muy importante; además de ser ña hermana de Diveana, también es sobrina de Milton Pereira (†) Ex integrante de la muy reconocida Orquesta Los Melódicos. Bajo el concepto y la dirección general de Alejandro Page, este álbum destaca por una propuesta sumamente inteligente para la época: tomar grandes éxitos de la balada pop romántica del momento y transformarlos en piezas bailables repletas de sabor.
Si viajamos en el tiempo a la Venezuela de 1987, el panorama musical estaba viviendo una auténtica era dorada. Entre grandes producciones de baladas y pop sofisticado, emergió un trabajo discográfico que rompió esquemas desde su propuesta visual hasta su sonido. Hablamos del álbum homónimo de debut de Sergio Pérez, editado bajo el legendario sello Sonográfica. Con la producción musical a cargo del propio Sergio Pérez junto al maestro Willie Croes, este disco logró un balance perfecto entre el pop, el rock y los tintes tropicales, todo amalgamado por la fuerte presencia de los sintetizadores de la época. Grabado en los míticos estudios de TELEARTE en Caracas entre enero y marzo de 1987, el álbum destila la atmósfera de la noche caraqueña de finales de los ochenta. “Mentiras”, el sencillo que abre el disco, se convirtió de inmediato en un himno radial e imprescindible de las pistas de baile, gracias a su ritmo pegajoso y una letra con la que cualquiera podía identificarse.
A principios de la década de los 90, la escena de la salsa y el pop tropical en Venezuela vivía un momento de transición y madurez. Bajo el respaldo del sello Sonográfica, el cantante Salvador Pino lanzó en 1992 su producción discográfica titulada …Es para ti, un trabajo que combina la energía del metal tropical —evidenciada en los trombones de su propuesta visual— con la lírica romántica de la época.